jueves, 24 de mayo de 2007

mitografía

Imagen: Chema Madoz





1.
todo recuerdo es un mito

no gozamos de la exactitud de las paredes
ni de la eterna invariabilidad de las piedras
donde
apenas si el viento
puede agregar un punto o una coma

te diré de mí
entonces
mis recuerdos

no me pidas otra verdad
otra figura

no soy de quien hablan las paredes
no soy inmutable
ni de piedra


2.
toda ilusión necesita un sustento
para no trasformarse en locura

así los sueños
el paso a paso
el trémolo de las nubes y sus rizos
el alcanforado aroma de la habitación a oscuras

he aprendido a temer las joyas falsas
porque rompen la carne dejando astillas

no es la ventana quien estorba sino el vidrio


3.
delicadas ausencias
como suaves mariposas de colores afilados
que rasgan el cristal y las arterias
en un pequeño gota a gota que no duele

solo se percibe
la debilidad del entorno
unas ganas ciertas de tenderse
de dejar pasar
una a una
todas las cosas

aún el vapor forma la nube
aún la nube desgaja el cielo
por más leve
por más tierno
el poder sigue intacto aunque trasmutes

aún en el adiós tu fuerza me desgarra
en pequeñas porciones como peces


4.
mítica rosa
tus espinas sirven para alejar los monstruos
pero el dolor jamás ha sido cosa tuya

que sucedas y me mates
solo me indica a que espacio pertenezco

aquí las gárgolas
sacian mi sed abrazándome como hermanas

sagrado imperio de lo mítico
donde nada es lo que aparenta


5.
levarás mis anclas dejándome naufragar en lo infinito
tendré entonces
la sabiduría de lo hondo y lo celeste
y cada onda de mí lamerá la playa en que resides

seré ese océano en el naufragio
me extenderé en calcáreas mariposas bajo tus plantas
y seré la arena sosteniéndote

luego
aprenderé a hablarte de milagros
desde el viento entretenido del molusco
y tejeré ambiciones de saliva
sobre el recinto de tus piernas
tus tobillos
solo porque deseo te estremezcas
porque deseo que me nombres
me recuerdes

tanta eternidad hay en tus manos
tanta eternidad se divide entre tus dedos
sube por tus muñecas y tus hombros
para derramarse en tu seno y convocarme

y así
como un leviatán sacudiré la arena de mi lomo
y poblado de caracolas acudiré a tu sombra
porque aún en tu sombra encuentro estrellas

y me uniré al universo de tu vientre
para que entonces el mundo se complete

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Sergio,su poema me parecio de buen gusto mezclado con un toque de elegancia que hace quedar mi mente atrapada entre sus palabras.
Adoro la poesia y creo que la suya es una de esas en que puedes mirar mas e una vez.

Nicolas.R

Sergio G. Rabadá dijo...

Gracias por tus palabras Nicolás, y agradecería que te hicieras asiduo visitante de este blog.

Un abrazo desde el alma.