jueves, 20 de septiembre de 2007

¿acaso no matan a los caballos?


¿Acaso no matan a los caballos?
Horace McCoy

1.
guardé el cambio en el bolsillo
sin perder de vista que debía estirar los pocos pesos
(me cuesta dejar de decir pesos
euros me es extranjero
aunque sea yo el extranjero
no dejo de pensar en mí como frontera)
luego la puerta de casa
calentar el agua hacer el mate
y mirar por la ventana pensar en ella
o encender un cigarrillo
imaginar como sería con seis millones
con quince
con doscientos
pensando que nunca cambiaría
que solo cambiarían los sitios
el entorno
los vestidos
el auto la casa el nerviosismo
o esta terca necesidad de negarle cosas
culpa del mes de treinta días


2.
cuando hago el amor estoy donde deseo

tal vez si la azotase
podría verla diferente
como cosa
digamos
como un trozo de algo que se agita
con las manos atadas y gimiente

pero no puedo
jamás logré comprender el éxtasis del daño
ni deseo imaginarla tan sumisa
me gusta más que...

me provoque

el amor es a veces tan oscuro
que no logro diferenciarlo de la muerte


3.
pero allí está el futuro
es tanta sangre
tanta hambre y sin refugios antibombas
adonde puedan huir los temerosos

es distinto temer a tener miedo
aunque no sé precisamente de que forma

lo importante es no juzgarlos
es dejarlos correr y que revienten

al menos eso aconsejan nuestros dioses

también matan a los caballos cuando sufren


4.
y aquí y allí y también lejos
me pregunto si existe otra frontera
que no sea yo
o mis sueños
o mis ansias
porque mis ansias son quienes la incluyen
mis sueños quienes me contaron de su rostro
y yo soy
simplemente
el origen del mundo que comprendo
por eso
tal vez
dejo que los demás piensen son ellos
y no yo
los que ven desde dentro a su manera
los que deciden a que hora
en que momento
apagar todo

así sería dios
supongo
alguien que mira
somnoliento
sin cerrar los ojos por las dudas
que luego no despierte
y pierda todo


5.
estar sin dinero es un engorro
una forma de dar un paso al costado
pasando a ser un eufemismo de miseria

y el alquiler y la luz y los domingos
el paquete de cigarros algún trago
todo eso llena la cabeza
sin dejar lugar para otras cosas

ella es el olvido de esos asuntos
no importa no comer
por ejemplo
mientras pueda aferrarme a sus caderas
o hablar de lo que haríamos
con cada uno de los millones que ganemos
mañana
o en el mañana de mañana
aún cuando en el futuro tanta sangre
tantos gritos de hambre tanta cólera

quizás si me decidiera a cerrar los ojos
las cosas se apagarían por si solas

pero no sé que hacer con tanta gente

todavía me dan pena los caballos
y la gente
por lo que sé
no es muy distinta

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querido amigo como siempre es un gusto leerte.
mis saludos rebeca

Ana Pérez Cañamares dijo...

Pues sí. Me ha gustado mucho. Los cruces de imágenes, las repeticiones, las ideas, la cercanía...

paula dijo...

qué bueno, sergio! me gusta mucho este poema (en general, sabés que la mayoría de tus poemas me gustan). Hace tiempo que no pasaba por aquí (estoy sin teléfono en casa desde hace 15 días, y por lo tanto, tampoco puedo conectarme a Internet, a esta altura creo que estoy en condiciones de afirmar que odio todas las empresas de servicio argentinas, ahora te estoy escribiendo desde un cyber, otro de los lugares que se han ganado mi odio)... pero siempre que paso por este bello sitio, me encuentro con algo que me gusta, me entusiasma o me emociona. Un fuerte abrazo y que tengas un buen fin de semana!

Sergio G. Rabadá dijo...

Gracias Rebecca por pasarte por este sitio, y gracias Ana por tu mensaje, espero verte de manera habitual por aquí.

Lamento, Paula, lo que ha pasado con tu teléfono y que no puedas conectarte a la red, cuando me pasa a mí (y no siempre por culpa de la compañía telefónica, he de admitirlo) me da un sindrónime de abstinencia bastante bonito, con elefantes verdes y esas cosas, espero tus problemas se solucionen pronto.

Tres abrazos.

Anónimo dijo...

de nada Gustavo. siempre es un gusto leerte.
Esto es lo magico de internet.
la poesia siempre nos deja sus puertas abiertas.
se que no gustas de los calificativos de poeta. Pero debo decirte que cuando comentamos tu poesia no ahorro la palabra
y describo un poeta que canta a su musa.
tomo tu obra como un regalo a la femeneidad.
he pensado en la reiteracion de siertas imagenes (en la generalidad). y las interpreto como ejes de pensamientos liricos que van dando paso a otras imagenes en diferentes secuencias.
aqui no hay tecnicas sino un largo vuelo natural de alguien que descubre la vida animandose a atravezar los cielos mas extraños.
leer tu obra nos lleva a ese estado de sensibilidad ( sentirnos involucrados con las imagenes ) y eso es lo verdadero.
mis saludos. Shambrok