domingo, 23 de septiembre de 2007

huellas en el parque


a todos les gusta preguntar cosas
¿por qué empezaste a escribir?
¿amas la montaña?
¿cuál es el sentido de la vida?
a mi no me gusta
responder
pero tampoco deseo estar
solo

entonces...

estaba desnudo en el arroyo
sin jugar al fútbol ni nadar muy bien
y ella estaba en el arroyo
desnuda
y a los demás no les gustaba
leer
hice uso de lo único que los demás no tenían
historias y ganas de decir
y ella se recostó junto a mí
en mi abrazo izquierdo
dejando a mis dedos
sobre la superficie inextinguible de su pecho
mientras
le hablaba de todo lo que había en mi cabeza
desde entonces
ella ha cambiado
pero la costumbre sigue allí

solo puedo amar lo que ama
la montaña es roca y viento y nieve y agua
y ni la roca ni el viento ni la nieve ni el agua
saben amar
solo saben ser
y como tal se exponen
aunque sí puedo divertirme en la montaña
si no me quiebro un brazo
y me mantengo alejado de los bordes
me gusta la montaña
aunque la montaña no guste de mí
no se divierte conmigo
no hago ni significo nada para ella
pero está bien que existan montañas
y está bien que me divierta en ellas
y que tenga algo de miedo a la vez que
incertidumbre
porque entonces
puedo recurrir a la montaña
para hablar del amor

el agua no tiene sentido
solo es
al igual que la suma de todas las cosas
solo es
pensar que existen sentidos
es creer que se avanza
o retrocede
por donde no se puede avanzar
o retroceder
el sentido de la vida es que no hay sentidos
excepto los de siempre
tacto/oído/vista/gusto/olfato
y dolor
y alegría
y ciertos deseos primordiales
el agua es para ser agua
nosotros somos para ser nosotros
y toda otra elección es una trampa
como cambiarnos la ropa al llegar a casa
creyendo que al fin estamos limpios

pero el problema de dar respuestas
es que las respuestas regresan y se sientan
y nos miran
como un tribunal inquisitivo
con la única pauta
de enseñarnos la mentira
de mostrarnos nuestras máscaras
que las palabras
son la sombra de las cosas
pero no son las cosas
son la idea de lo que existe que tenemos
pero no son lo que existe aún sin la idea
y por allí andarán
mil nuevas palabras que no se han escrito
como organismos en el fondo del océano
o como vida o media vida en el espacio
y ahora
mientras descanso mi cabeza en esos brazos
que me oprimen leves contra un seno
y levanto mi boca
para ser recibido y acariciado por su boca
podría hablarte
de porqué escribo

ella te dirá
que no es mentira

pero es tu culpa si te decides a creerle

3 comentarios:

Ikaraku dijo...

"El sentido de la vida", siempre me resulta una cuestión muy espinosa. Cuando pienso en la montaña, a veces me da miedo, todavía me siento demasiado débil ante tanta fuerza y de nuevo romper las creencias que aseguran parcialmente un "sentido".
Saludos Sergio.
d.rodríguez.

Sergio G. Rabadá dijo...

Por mi parte, cada vez que hablo del sentido de la vida recuerdo la película de Monty Phyton.

Gracias por pasarte y dejar señales sobre el pasto.

Un abrazo.

carmen dijo...

Creo que es difícil mantenerse en ella, descansar en ella sin ser uno mismo; cuando abandonamos nuestro propio yo entonces es cuando perdemos el equilibrio y caemos...y creo que te equivocas cuando hablas de la falta de amor en una simple roca, pues hasta en ella la vida existe y que es la vida sino amor....
un saludo, Sergio