domingo, 19 de agosto de 2007

días quietos


1.
casi desde el sur
un río de putas y borrachos
consume las ventajas de estar vivo
(enciéndeme otro cigarrillo
la tarde es breve
a tantos años de la historia)
mientras tanto y a la vez te voy contando
los dedos que no trabajan en la rueca


2.
porque todos nos dolemos
porque a veces
nos hacemos a un lado para vernos
y se teme algo que más que la distancia
sin embargo
deberíamos ver ese gesto como una forma
de no poder creer en nuestra suerte


3.
(pedacitos de puntas de cuchillo en la espalda
entre las sábanas
en cada uno de los rincones protectores
en el cristal de la ventana
en la receta del jarabe de la abuela
y en esas otras cosas que aún no conocemos)


4.
no podés decir que no te espero
(no dejo de mirarte
no puedo ni quiero dejar de mirarte
no puedo ni quiero evitar que vos
me mires
como lo haces siempre
a la mitad de la esperanza y de los miedos)
no podrías tampoco decir
que no intento alcanzarte
que no te abrazo
que no te sostengo entre mis dedos y te aspiro
hondo
tan hondo y lleno
como los vasos que bebimos entre risas
antes que el primer cristal entrara en la garganta


5.
suelen ser
los días quietos
una mezcla de inconveniencia pegajosa
con descuidos estúpidos
respuestas incómodas
y cada uno de los rayos rotos en las ruedas
(pequeñas varillas que ni atrapan ya el aire)
golpean la calle resonando tan lejos
como la fe que deshabita las iglesias
como sillas vacías al quebrarse
o como aquellos cuentos de final incierto
tan de moda
tan de pocas sonrisas que te asustas
y vos que solías entenderme
no lográs hacerlo en los días quietos
en este día
en el cual hasta el aire parece ahogarse
en un silencio que es tanto demasiado como insuficiente
para decirte como y de verdad te amo tanto

3 comentarios:

inma dijo...

Me gustó muchísimo el ritmo que le diste a "días quietos", no se podría versar más bonito sobre los temas que nos incumben a todos.

Fantástico eso de..."la fe que deshabita las iglesias.."

Ikaraku dijo...

Es un estupendo desarrollo; las imagenes que oscilan entre el tedio de nuestra condición de estar en "ese río" y observar como espectadores que ahí estamos... me ha gustado mucho.
Saludos Sergio.

D.Rodríguez.

Sergio G. Rabadá dijo...

Si bien escribiría aunque no me leyeran, el ver que lo hacen y recibir respuestas que muestran la opinión de quien lo hace es hermoso.

Como la mayoría de las cosas que hacemos, mis poesías son un intento de comunicación lanzado al aire que sueña con ser recibido y comprendido por el que tenga la suerte (o mala suerte) de leerlo y como escritor de estos poemas, considero que el saber lo que ha sentido el lector, que tener una señal acerca de si le ha gustado, o no, lo que he expuesto, es algo así como mi salario.

Gracias a ambos por dejar su huella, por decir que digo.

Un abrazo.