jueves, 16 de agosto de 2007

profundo y claro y tan extenso



1.
ven
acércate
no dejes sin destinos las palabras
hoy quiero decirte fresco
hielo
solo porque este desierto atmosférico se desploma
sobre cada uno de nuestros vivos
de nuestros muertos
de aquellos recuerdos que un día desprevenido
quedaron borrados por el agua
ese agua que tanto nos falta desde el cielo


2.
sentada en la cama permitiéndome verte
sos lo único que me importa en este día
vos y tu perfil y tu cabello
destilado en suave imitación de las medusas
atrapando a los dedos en imitación de las sortijas
yo sé que hay hambre y cien mil muertos
sé que hay volatilizados que aún se lloran
y que el fuego sigue siendo una amenaza pero...
me enamoras
me permitís seguir creyendo que se puede
eternizar con las palabras este tiempo


3.
ninguna multitud
nada de cuerpos abrasados o abrazados
nada de tierra quebrada en polígonos equívocos
nada de tanto sol y tanto ahogo
de calles como lágrimas de asfalto
de pies pesados
plomizos
sé que siempre has sido de esta forma
porque hasta en el aire dejas huella
sé que te celebro mejor en solitario
que son distintas las caricias
el amor
y aún las diferencias son exactas
ajustan precisas y solventes
en la fábula completa del deseo
y estemos solos
y digamos que el sol es una luz tan fría
que condensa la humedad de nuestros cuerpos


4.
no te asombres
he aprendido a nombrarte allá en la infancia
cuando mis labios no sabían aún tu nombre
te he buscado en los caparazones marinos
en las ostras
en el sabor del agua entre los dedos
pero nada me ha preparado
para saberte de la forma que hoy lo hago
¿ves la ventana?
detrás la ciudad es tan nuestra
no hay hambre ni dolor ni olvidados
no hay mendigos de heroína ni destierros
mientras estemos solos en el cuarto
vos pensando la mañana y yo mirándote
mientras escribo desenfrenado este poema


5.
y es la música
o sos la música
o la música en tu piel es como un eco
que me acerca tu perfume
las distintas visiones de tus ojos
la indeleble profundidad de tus sonrisas

he aprendido a contemplarte
desgajando ramas de sauces hasta hacer el río
sin jamás haber herido ningún árbol
los que comprendí se liberaban en sus hojas
para decir soledad en los otoños

despréndete la imagen de tu boca
deposítala suavemente entre mis labios
y recurriremos a la frontera de los sueños
para evitar que las cosas se desplomen

quizás podamos
quizás jamás seamos tan posibles
como en ese preciso instante
donde hacemos de las cosas un nosotros...

1 comentario:

Mc.Camozzi dijo...

Hola, soy Maria Cecilia Camozzi y veo una de mis imagenes entre tus preciosas palabras. Gracias también por los creditos.
Un saludo,
Mac